• El ciudadano Colima

¿A quién le debemos la alternancia en México?

Actualizado: 13 de oct de 2020

Una democracia social es aquella en la que la sociedad goza plenamente de sus derechos y libertades individuales y colectivos. Es decir, un régimen donde los valores y principios se transforman en derechos y corresponsabilidades efectivas para todas las personas. Este proceso no sólo implica completar las tareas pendientes de la transición democrática, también se refiere a la articulación de una nueva forma de relación entre el Estado y la sociedad.

Es innegable la estrecha relación entre el Sistema Político Mexicano y los Partidos Políticos, en un primer momento, la aparición del partido hegemónico que creó estructuras políticas de control y en este caso, uno de los sistemas con una obvia y descarada intervención, era el sistema electoral; para la segunda mitad del siglo XX, era imposible pensar en un partido político que pudiera competir con la estructura del estado mexicano y obtener una presencia en los poderes públicos para crear una oposición real, era entonces una falacia.

La movilización social principalmente en los años de 1968 y 1971, que produjo una respuesta autoritaria del estado se traducirá en el principal elemento que conduce a la democratización del país, que lamentablemente será un proceso exageradamente lento, por una parte, el poder hegemónico no podía transitar hacia un régimen autoritario, como por ejemplo las dictaduras militares en el cono sur, era entonces momento de contar con un elemento importante para la flexibilización del poder político, es decir, las reformas.

La reforma electoral de 1977, tuvo tres principales elementos: establecer a los partidos políticos como entidades de interés públicos, la obtención de financiamiento público y la participación en elecciones estatales y municipales; pareciera entonces que eran pasos no firmes en el contexto de un poder político concentrado en un solo partido político, parecieran ser simple y sencillamente nada.

Después de la elección de 1988, llena de cuestionamientos que todavía hasta la actualidad la palabra fraude es latente, de nueva cuenta la sociedad mexicana mostró su desacuerdo ante un hecho antidemocrático, las presiones generaron entonces un andamiaje estructural de un sistema electoral real, que es independiente del poder ejecutivo.

Es necesario entonces enumerar tres momentos importantes, en primer lugar, la reforma de 1990, que promulga el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, ordena la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) y del Tribunal Federal Electoral (TRIFE); el segundo momento llega con la reforma de 1993 cuando se otorga la potestad de calificación de las elecciones de las diputaciones federales y senadurías al TRIFE, retirándosela al Congreso de la Unión.

El Tercer momento es decisivo, la reforma de 1996, da autonomía al IFE, se elimina la sobrerrepresentación en el poder legislativo y se crea una ley de impugnaciones en materia electoral; con esta reforma se da el primer paso a una real alternancia con la pérdida de la mayoría en la cámara de diputados en 1997, por parte del partido hegemónico.

El camino a la democracia fue largo y en un momento se pensó que nunca se llagaría a la alternancia del Poder Ejecutivo Federal, entonces hay que precisar que la movilización ciudadana fue la verdadera protagonista para llegar a la alternancia, la consolidación democrática está latente, sin embargo, es y será perfectible, como lo ha sido posterior a la primera alternancia.

En el horizonte están las elecciones de 2021, se elegirán 15 gobernadores, 300 diputados federales y 200 plurinominales, habrá comicios concurrentes en todos los estados de la República. Tenemos enfrente un proceso histórico que, sin duda alguna, pondrá a prueba la capacidad del Instituto Nacional Electoral y de todos los actores políticos, debemos buscar dignificar el quehacer político, es una oportunidad para fortalecer la credibilidad en las instituciones electorales y políticas, para con ello lograr el apoyo y fortalecimiento de la sociedad, base esencial de cualquier democracia.

Tenemos una gran responsabilidad por cumplir con Colima, la alternancia está en nuestras manos, debemos hacer lo correcto, ejercer nuestra ciudadanía y consolidar la democracia, escribamos juntos una nueva historia, con responsabilidad, haciendo lo correcto, ese es el camino.


Autora: Karina Manzo Álvarez





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